Hoy me desperté, de nuevo, con un sudor frio en el cuerpo. Las únicas imágenes que me llegan del sueño son el susto en las caras de la gente, el cielo transparente y una bocina de alarma que no dejaba de sonar.
No sé cuantas veces se han repetido escenas de este tipo cuando duermo. Parece que alguna clase de obsesión mía resalta apenas pongo la cabeza en modo horizontal. De hecho los tengo desde que era pequeño, paralelamente al terror que todos le tenían al terminar del milenio. Eso sí, yo lo he soñado de todo; desde el apocalipsis hasta las invasiones extraterrestres.
En esta repetición conceptual solo tengo algo seguro: puede que hoy sueñe otra vez con el fin del mundo.
viernes, 6 de febrero de 2009
El Fin
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